Ha de ser en Vallegrande, dentro de 15 días, cuando comience un ciclo de conmemoraciones de la inmolación del guerrillero a manos del imperialismo, la CIA y la dictadura de Bolivia. Ese evento se organiza en Santa Cruz por un “grupo impulsor del cincuentenario del Che” y allí propondremos, al gobierno del cambio y al pueblo revolucionario, la reivindicación de las gestas de cinco mujeres bolivianas que asistieron al Che en los aciagos 8 y 9 de octubre de 1967.
Ellas fueron Ninfa Arteaga, Graciela Rodríguez, Susana Osinaga, Élida Hidalgo y Julia Cortez, quienes le dieron ternura y protección frente a los machos y cobardes que lo capturaron, maniataron, encerraron, insultaron, golpearon y mataron en su fatal inermidad. Asesinos todos, porque como dicen en los pueblos, tanto peca el que mata a la vaca como el que le sujeta la pata.