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Manuscrito del Diario del Che

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El Diario del Che en Bolivia

Edición Digital del Diario del Che cotejada con el manuscrito original, contiene nota aclaratorias fichas biográficas y otros documentos.

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unoauEl Che evaluaba a sus hombres

Trimestralmente uno a uno el Che anotaba sus impresiones sobre los combatientes de la guerrilla

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Cuba Sanabria Simen Willi Willy Wily o Wyly Willy, clinic cubrió con su cuerpo al Che y gritó:

“¡CARAJO, ESE ES EL COMANDANTE GUEVARA Y LO VAN A RESPETAR!”

La madrugada del 8 de octubre de 1967 es fría, en la mañana ya el choque resulta inminente. El ejército avanza y el Che decide establecer una línea defensiva para contenerlo. El sol pica fuerte a eso de la una y treinta cuando el intenso fuego de fusiles, ametralladoras, bazucas y morteros resuena en la quebrada del Yuro.

Dos compañías ranger 145 hombres cada una y una escuadrón con 37 más, no logran acercarse a las posiciones en las cuales un reducido número de revolucionarios entablan un fiero combate causando bajas en las filas enemigas que claman por el envío de helicópteros, aviones y tropas de refuerzo.

Durante la firme resistencia el guerrillero Heroico es alcanzado por un disparo de ametralladora en una pierna, pero continúa combatiendo hasta que, inutilizada su carabina M.1 por un disparo en la recámara y agotadas las balas de la pistola, una potente granada hace blanco sobre Orlando Pantoja y René Martínez Tamayo., causándoles la muerte.

Auxiliado por Willy, el Che trata de escalar el cerro donde sólo crecen pequeños arbustos que apenas lo ocultan. Fuerzas bajo el mando del suboficial Bernardino Huanca los detectan. Cuentan soldados que presenciaron la detención que el propinó un culatazo en el pecho al jefe guerrillero y se dispuso a dispararle, momento en que Willy se interpuso y gritó en tono autoritario: “ ¡Carajo, ese es el comandante Guevara y lo van a respetar! “.

La valentía del revolucionario detuvo en ese instante el gesto criminal contra el destacado combatiente herido y desarmado. Sin temer el peligro Willy defiende al Che a quien ha aprendido a querer y admirar durante casi siente meses de vida guerrillera pasados bajo su mando como parte del grupo del Centro.

Simeón Cuba Sanabria había llegado al campamento de Ñacahuasí el 14 de marzo , junto a Moisés Guevara, el dirigente comunista minero a quien le unían lazos de hermandad desde la adolescencia.

Había nacido el 5 de enero de 1935, en Itapaya, pueblito situado a unos 46 kilómetros de la ciudad de Cochabamba. En el hermoso valle situado a unos 2 600 metros sobre el nivel del mar, donde abundan las frutas, los vegetales y se cultivan más de 67 variedades de papa, paso la niñez junto a los padres, Carlos Cuba y Teresa Sanabria, y tres hermanos.

La humilde familia campesina sufrió la temprana muerte de la madre. Simeón, aún pequeñín, queda al cuidado de un hermano, quien pronto lo responsabiliza con el pastoreo de ovejas, pasando días lejos de la casa y con escasos alimentos.

Cuando el padre vuelve a casarse reúne a toda su prole y parte con la esposa hacia la provincia de Dalence, en el departamento de Oruro, para buscar trabajo en la Empresa Minera Huanuni. Allí en el campamento obrero de Cataricagua, conoce la vida mísera de los obreros que arrancan el mineral bajo la tierra y decide luchar por ellos.

Según cuentan los hermanos, Simeón era un apasionado del deporte. Practicó el fútbol y el ciclismo, compitiendo en varias ocasiones con otros centros mineros. El 19 de diciembre de 1952, con sólo 17 años, marcha junto al padre hacia los túneles subterráneos, como barretero de cuadrilla, para sacar las riquezas de las entrañas de la tierra.

Su corta edad no le impide ser miembro del sindicato y en breve uno de sus dirigentes. El 27 de marzo de 1956 pide permiso para presentarse al servicio militar, requisito sin el cual le es imposible ascender en la escala laboral, pues mientras no lo cumpliera no se le consideraba la mayoría de edad.

Al año regresa a la mina y comienza a laborar como ayudante de herrero. Transcurrido ese tiempo, el 7 de agosto de 1957, contrae matrimonio con Felipa García Tapia, de cuya unión nacen tres hijos: Eduardo, Wilfredo y José Luis, junto a quienes vive en una pequeña casita del campamento minero.

Con el decursar de los años crece su actividad política. Ingresa en el Partido Comunista de Bolivia y más tarde pasa a integrar, junto a Moisés, el Movimiento Obrero Revolucionario, también de orientación marxista leninista. Su actividad política causa malestar en la administración de la mina, y es sancionado en 1964 por una falta leve.

El 11 de enero de 1965 le rescinden el contrato de trabajo, después de 13 a{os de ejemplar labor que no pueden soslayar y queda refrendada por Augusto Barda, jefe de la oficina de empleos de Huanuni, quien en la comunicación de despido certifica su buena conducta como trabajador.

Es apresado al tomar el poder el general René Barrientos y cuando es puesto en libertad, Simeón lleva a la familia a Cochabamba. Su hijo Wilfredo, quien residió en Cuba desde 1990, recordaba que el padre construyó una casita rodeada por una alta tapia, en medio de un bosque de eucaliptos. El lugar apartado y el patio resguardado por un muro de metro y medio de alto servía para realizar la preparación militar de un grupo de compañeros.

Cuenta el joven que junto a sus dos hermanos recogía frascos empleados como blanco en las prácticas de tiro. El área se utilizaba, además para jugar al fútbol o practicar boxeo con los pequeños: “Papá nos decía –explica Wilfredo-, que el deporte es salud y lograr derrotar al contrario, un ejemplo. También nos hacía pistolas y fusiles de madera para jugar a la guerra en medio del bosque.

“Era un hombre muy estricto, no le gustaban las malacrianzas e indisciplinas y estaba al tanto de la asistencia a la escuela de Eduardo, mi hermano mayor, a quien él mismo llevaba al colegio en la bicicleta. Se preocupaba por mantenernos ocupados y a su lado. Lo acompañábamos cuando iba a trillar el trigo. Siempre, se comportó como un padre responsable”.

Viviendo en Cochabamba lo propusieron como secretario general de los trabajadores de Morro, en la zona de Huayllani, pero él no aceptó, pues ya tenía el propósito de emprender la lucha armada; por eso, como Moisés, renuncia a su militancia en el Partido.

Cuando llegó el momento de partir pasó la mañana en el bosque con los dos hijos mayores, les explicó que emprendería un viaje largo y debían continuar practicando deportes. Después horneó pan y no pudo evitar unas lágrimas furtivas, porque los valientes también lloran a la hora de separarse de sus seres queridos. No obstante, la despedida fue alegre, entre todos prepararon la pequeña maleta y la esposa hizo comida para el camino, que el joven revolucionario emprendió feliz después de besarlos a todos.

Ssimeón adoptó el apodo por el cual llamaba a su segundo hijo y a partir del 14 de marzo de 1967 sería Willy, el guerrillero boliviano bajo las órdenes del Che, quien a los tres meses de su llegada lo evalúa como bueno, callado, disciplinado y trabajador.

Durante el choque sostenido contra el ejército el 25 de abril, Willy es uno de los hombres que defiende la posición lateral junto al arroyo, para detener el avance por ese flanco. El 30 de mayo y el 27 de julio es también uno de los combatientes que luchan y hacen bajas al enemigo.

Los últimos días de septiembre el Guerrillero Heroico lo asigna para realizar exploraciones junto a Inti Peredo y aunque su naturaleza callada pudo despertar alguna duda sobre su decisión de continuar la lucha, la firmeza que hacían de Willy un hombre seguro, según destaca el comandante Guevara el 14 de agosto de 1967, se hace realidad en el combate final. Hasta el último instante Willy trata de salvar la vida del jefe guerrillero y, ya apresado, pasa la noche del 8 de octubre junto a Pachungo, a quien ve morir sin poder brindarle ayuda.

En la mañana del 9 de octubre Simeón es vilmente asesinado y enterrado en secreto con el propósito de borrar todo vestigio del pequeño grupo guerrillero que puso en jaque al ejército boliviano apoyado por Estados Unidos. Pero el ejemplo de obrero honesto y buen revolucionario no ha sido olvidado. El nombre de Willy permanece en la historia americana.

Sus restos, hallados en Valle Grande el 28 de junio de 1997, fueron reverenciados por los pobladores más humildes de Santa Cruz, a donde fueron trasladados, y reciben hoy en el Memorial de Santa Clara el tributo de quienes aquilatan su valentía para enfrentar la injusticia y defender la vida del Guerrillero Heroico.    

Memoria del Mundo

Colección Documental “Vida y Obra de Ernesto Che Guevara: desde los manuscritos originales de la adolescencia y la juventud hasta el Diario de Campaña en Bolivia.”
Patrimonio documental propuesto por la Bolivia y Cuba y recomendado para su inclusión en el Registro de la Memoria del Mundo en 2013.