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Manuscrito del Diario del Che

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El Diario del Che en Bolivia

Edición Digital del Diario del Che cotejada con el manuscrito original, contiene nota aclaratorias fichas biográficas y otros documentos.

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unoauEl Che evaluaba a sus hombres

Trimestralmente uno a uno el Che anotaba sus impresiones sobre los combatientes de la guerrilla

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Otra vez siento bajo mis talones el costillar de
Rocinante, link vuelvo al camino con mi adarga al brazo....

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De la carta de despedida a sus padres (1965)
Carlos Soria Galvarro T. *

Los personajes históricos son tales precisamente porque, ambulance de un modo u otro, rx encarnan el espíritu de una época y por eso mismo trascienden en el tiempo. Ernesto Guevara de la Serna, el Che, es uno de ellos. Nació en Argentina, deambuló por varios países sudamericanos, alcanzó sus mayores glorias en Cuba y su muerte trágica en Bolivia contribuyó a transformarlo en un protagonista esencial del Siglo XX.

LOS HECHOS

El 23 de marzo de 1967, al producirse la primera emboscada sobre el río Ñacahuasu, se inició el conflicto armado entre el grupo guerrillero y el ejército boliviano.
Los efectivos del Che no llegaban al medio centenar (23 bolivianos, 16 cubanos, 3 peruanos y dos nacidos en Argentina, él y Tania), sin contar 2 "visitantes", 4 dados de baja y 2 desertores. Con todo, entre marzo y octubre, el balance le era en apariencia favorable. En total la guerrilla le hizo 49 bajas al ejército, un número similar de heridos y numerosos prisioneros. Le capturó una cantidad apreciable de armas y vituallas. Además, el 6 de julio tomó espectacularmente la población de Samaipata, sobre la carretera Cochabamba-Santa Cruz.

Sin embargo, sus acciones fueron aisladas y solitarias de principio a fin y ni siquiera se supo a ciencia cierta que el Che las comandaba. Tenía sólo las difusas simpatías de los partidos de izquierda y de los sectores sociales potencialmente aliados como los mineros, quienes entretanto, sufrieron una brutal acción preventiva que se la recuerda como la "Masacre de San Juan" (24 de junio).
Su retaguardia había sido eliminada en una emboscada el 31 de agosto y el 26 de septiembre cayeron tres miembros aguerridos de su vanguardia. A comienzos de octubre en medio de un gran cerco de miles de soldados vivía ya una situación desesperada. En tales condiciones, y con sólo los 17 hombres que le quedaban, fue obligado a dar batalla en la quebrada de El Churo.
El domingo 8 de octubre, después de mediodía, herido en la pantorrilla derecha y con su arma inutilizada, el Che fue capturado por una escuadra de soldados "rangers" recién entrenados por instructores estadounidenses. Junto a él estaba "Willy", minero boliviano de nombre Simeón Cuba. Conducidos hasta pequeña población de La Higuera, ambos fueron ejecutados –"por orden superior" – al día siguiente en la escuelita donde habían sido encerrados.

El CONTEXTO

El impacto en Bolivia de estos acontecimientos fue estremecedor. Como pocas veces antes el país fue el centro de la atención mundial. A su vez, amplios sectores sociales, particularmente los jóvenes, radicalizaron sus posiciones políticas, pasaron a admirar fervientemente el heroísmo romántico del Che y sus hombres que, desde el corazón del continente, habían intentado cambiar el rumbo de la historia latinoamericana y mundial. Incluso los militares bolivianos, sin admitirlo expresamente, se dejaron arrastrar por esa corriente pues entre 1969 y 1971 impulsaron nacionalizaciones y otras medidas consideradas patrióticas y antiimperialistas.
Pero Bolivia no es una isla. ¿Cuáles eran entonces los procesos que dominaban el escenario mundial?
En primer lugar Vietnam. Una contienda que envileció a la superpotencia del norte y demostró una vez más que el derroche de poderío militar y económico no es suficiente para ganar una guerra. El conflicto venía de la década anterior, desde que Estados Unidos sustituyó a las derrotadas tropas coloniales francesas. Pero, a mediados de los años 60 la intervención norteamericana en el sudeste asiático, asumió contornos gigantescos; de 23.000 soldados en 1964 subió vertiginosamente hasta más de medio millón en 1968. Los combates frontales entre los marines y fuerzas guerrilleras vietnamitas empezaron precisamente ese período y no cesaron hasta la derrota militar final de Estados Unidos en abril de 1975. Y también los bombardeos inmisericordes a las ciudades y poblaciones del norte.
Todo esto ocurría con el telón de fondo de la "guerra fría". La Unión Soviética, la otra superpotencia, apoyaba a Vietnam al igual que China, pero sin llegar a comprometer el precario equilibrio atómico existente.
En su famoso mensaje a la Tricontinental publicado en abril de 1967 (escrito antes de su partida a Bolivia) el Che comparaba la solidaridad del mundo progresista hacia Vietnam con el estímulo verbal que la plebe brindaba a los gladiadores romanos... El lema del mensaje era inequívoco: "Crear dos, tres, muchos Vietnam...". Y eso es exactamente lo que intentó hacer en Bolivia. Coherente entre lo que pensaba y lo que hacía aunque quijotesco, como él se percibió a sí mismo.
Luego, en 1968 surgió el mayo francés con sus extensas repercusiones. Promovido por los estudiantes fue asumido en sus momentos de auge por millones de obreros, este movimiento se caracterizó por la audacia creativa de su propuesta intelectual, orientada a romper los conceptos y esquemas dominantes. Los enmohecidos armazones ideológicos e institucionales reinantes, tanto los de derecha como los de izquierda, fueron puestos patas para arriba por el viento huracanado de la rebelión. Las consignas "Todo es posible", "La imaginación al poder", "Prohibido prohibir" junto a retratos del viejo Marx, de Lenin, Trotski, Mao, Ho Chi Min, Fidel Castro y Che Guevara dieron la tónica de aquellos momentos.
Lazos muy sutiles hilvanaban situaciones, hechos y personajes. Uno de los focos del levantamiento fue la Universidad de Nanterre, donde los estudiantes habían bautizado su anfiteatro con el nombre de Che Guevara, muerto en Bolivia meses antes. La chispa que encendió el levantamiento insurreccional fue la represión a los directivos de un comité universitario de apoyo a Vietnam.
Al influjo de estos hechos y del recurrente impulso cubano se expandieron en varios países latinoamericanos proyectos armados, animados especialmente por jóvenes. Cundió una ola de inclinación al sacrificio, respondida con el aplastante genocidio aplicado por las dictaduras militares fomentadas desde Washington, incluida la de Banzer en Bolivia (1971-1978) y el subsecuente establecimiento de los modelos neoliberales.
Aparentemente erradicadas a sangre y fuego y para siempre las utopías transformadoras, la tibia recuperación de las libertades democráticas pasaba a ser el único objetivo programático alcanzable.

HACIA EL SIGLO XXI

Pero, al ingresar a un nuevo milenio, bajo condiciones locales, regionales y mundiales muy distintas a las que existían en los años 60 y 70, reaparecen los vientos de cambio. Una nueva generación entra en escena y sus propuestas, aunque tienen matices propios y no repiten las experiencias fallidas del pasado, de algún modo están emparentadas con el ideario esencial de aquellos años. Y la imagen simbólica del Che reaparece en el trasfondo.
En Bolivia, el primer indígena que llega a la presidencia, en su discurso de posesión del 22 de enero de 2006, menciona al Che como uno de los precursores, coloca un inmenso retrato suyo en el Palacio de Gobierno y lo homenajea en las conmemoraciones del aniversario 40 de su asesinato.
Es probable que Evo Morales Ayma jamás se hubiera enterado que en un casi desconocido borrador de proclama redactada en Ñacahuasu, el Che había escrito como una consigna movilizadora:
" a) Democratización de la vida del país con participación activa de los núcleos étnicos más importantes en las grandes decisiones de gobierno". El tema aparece junto a culturización y tecnificación en lenguas vernáculas, liquidación de flagelos ya eliminados en otros países, participación de obreros y campesinos en la planificación, aprovechamiento de riquezas minerales y la fertilidad del suelo, y desarrollo de las comunicaciones "para hacer de Bolivia un gran país unido y no un gigante fragmentado, con sus departamentos y provincias extraños entre sí".
Es muy posible también que el propio Che haya brindado escasa atención a la propuesta programática para Bolivia, empeñado como estaba primero en un plan de alcance continental cuyo pivote era su retorno combatiente a la Argentina. Y, después, por estar dedicado tan sólo a la sobrevivencia de su escuálida y famélica legión.
¿Cuáles son, entonces, los hilos que relacionan un proyecto de lucha armada sin respaldo popular como el de 1967 y los movimientos sociales campesino-indígenas que se enmarcan en los procedimientos democráticos y triunfan en las elecciones de fines del 2005?
En la respuesta están: La imagen simbólica del Che, un ícono que acompaña la lucha de los pobres, los desheredados y los excluidos en todo el mundo. Y las banderas que dejaron los eventos de los años 60 y 70, el humanismo renacido, el ecologismo visionario, la democracia radical, la inalcanzada equidad social y el anhelado respeto entre pueblos y naciones.
Mutatis mutandis los antiguos lemas de Libertad, Fraternidad e Igualdad, despojados de sus ataduras exclusivamente liberales, volvieron a cobrar vigencia.

* Periodista y escritor boliviano. Entre otros libros es autor de "Barbie-Altmann: de la GESTAPO a la CIA" (La Paz, 1986) y "El Che en Bolivia: Documentos y testimonios", recopilación documental en 5 volúmenes (La Paz, 1992 y 2005).

Memoria del Mundo

Colección Documental “Vida y Obra de Ernesto Che Guevara: desde los manuscritos originales de la adolescencia y la juventud hasta el Diario de Campaña en Bolivia.”
Patrimonio documental propuesto por la Bolivia y Cuba y recomendado para su inclusión en el Registro de la Memoria del Mundo en 2013.