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    El periodista e historiador boliviano Carlos Soria Galvarro visitó la redacción de Correo del Alba en La Paz para relatar los pormenores, vicisitudes, desafíos y problemas en estos casi cincuenta años de investigación sobre la guerrilla del Ejército de Liberación Nacional (ELN), que en este país suramericano encabezó el comandante Guevara, entre 1966 y 1967.

    Soria Galvarro llegó, se sentó, pidió un café y comenzó a hablar apasionadamente, pero tranquilo y pausado, acerca del cómo y el, o los, porqué de su dedicación al tema a lo largo de estos años. “Se trató y se trata de un compromiso generacional. Viví de cerca los acontecimientos, ya que militaba y era dirigente de la Juventud Comunista. Conocía a la mayoría de los compañeros bolivianos que se incorporaron a la guerrilla. Participé en los debates y entretelones de aquél proceso; y mi inquietud de estudiante en la carrera de Historia de la Universidad me vinculó, desde muy temprano, a la búsqueda de información, especialmente documental. Después dejé aquellos estudios formales y me dediqué al periodismo, pero, ciertamente, quedé impregnado por la investigación histórica; por eso yo me considero un periodista inclinado a indagar, estudiar e investigar los temas históricos”, explicó a modo de presentación, mientras el café se mantenía en el mismo lugar, y se enfriaba.

    El periodista e historiador tiene una larga trayectoria que lo abala como tal en el medio local, y se destacan sus artículos sobre la mina Siglo XX, lugar donde hizo sus primeras armas como reportero, cronista, investigador del hombre presente, como periodista con todos los atributos de una profesión, por cierto tan admirada por el propio Che, porque cuando se recuerda al Guerrillero Heroico una y otra vez clama la memoria en recuerdo de una acto fundante de Nuestra América, del Che fue la iniciativa que derivó en la creación de la agencia Prensa Latina, la primera experiencia periodística pensada en latinoamérica.

    domingo, 08 de octubre de 2017 - Pagina Siete

    Desde la militancia partidaria y la convicción de que había que apoyar a la guerrilla no sólo con discurso, Soria Galvarro vivió, junto con sus compañeros de la JCB, el dilema que marcó su vida.

    Carlos Soria en sus tiempos de universitario de la UMSA.Despuntando la dictadura banzerista, una cajita quedó escondida debajo de una cama en una casa de Villa Dolores. En ella, dispuestos sin mayor inventario, estaban los documentos, recortes, fotos y apuntes que un testarudo joven comunista se había propuesto coleccionar desde mediados de los años 60.

    En días de clandestinidad, peligros, santo y seña, cargar con una cajita de papeles no era lo más apropiado, pero el periodista e historiador Carlos Soria Galvarro atesoraba premonitoriamente esos pedazos de historia escritos entre la zozobra y la incertidumbre de aquellos turbulentos años.

    Con el allanamiento pisándole los talones, Soria tuvo que abandonar el refugio, pero no sus documentos. Ante tal coyuntura no tuvo mejor idea que mandar a su madre a burlar la vigilancia militar y rescatar la caja. "¡A mi viejita!, ¿vas a creer que mandé a mi viejita a recoger mis papeles?”, cuenta más de 40 años después.

    Lo cierto es que aquella cajita de papeles obsesionó a su propietario en más de una forma. Primero, con la idea de dejar registro de todos los detalles que tenían que ver con el destino que corrieron varios camaradas suyos que se sumaron a la guerrilla; luego, como depositario de la misión de reconstruir y dejar constancia de lo que fue la campaña del Che en estas tierras: "una historia continental que tiene lugar en Bolivia”, sostiene en una entrevista concedida a Página Siete en junio de 2017.

    Tras los pasos de la guerrilla

    Carlos Soria Galvarro se considera un sobreviviente de la guerrilla del Che. Aunque no estuvo ni un solo día en combate, dejó en Ñancahuazú anhelos, afectos y determinaciones que marcaron su vida de forma indeleble.

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