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unoevaluaUno a Uno el Che evaluaba a sus hombres

Trimestralmente uno a uno el Che anotaba sus impresiones sobre los combatientes de la guerrilla
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rojo002Manuscrito del Diario del Che en Bolivia

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Diario del CheEl Diario del Che en Bolivia

Edición Digital del Diario del Che cotejada con el manuscrito original, contiene nota aclaratorias fichas biográficas y otros documentos.
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A quienes lleguen hasta aquí:

carlossoria libros

Como no podía ser de otra manera, la presencia del Che en Bolivia dejó una huella remarcable en este país ubicado al centro de Sudamérica. Impactó en varias generaciones de bolivianos y de cierta forma sigue presente en los ámbitos políticos y culturales. Su imagen aparece en sitios públicos, medios de transporte, camisetas, gorras, en las pancartas de muchas organizaciones sociales y en los corazones y mentes de muchos bolivianos. El actual presidente Evo Morales lo mencionó en su discurso de posesión en el Congreso, asistió a los actos conmemorativos de los cuarenta años de su caída y ha colocado un inmenso retrato de él en el propio Palacio de Gobierno en la ciudad de La Paz

Por una serie de razones generacionales, emotivas y de inclinaciones profesionales, quien esto escribe convirtió el tema Che en Bolivia en el objeto principal de sus investigaciones periodísticas.

Produjo algún material escrito al respecto y publicó documentos inéditos o casi inencontrables relacionados con el tema.

Ya era hora de que tales textos estuvieran también disponibles en la Web. Por eso este sitio, levantado con el exclusivo esfuerzo personal y el apoyo invalorable de Antonio Soria Galvarro, primogénito de la generación post Che, quien tuvo la iniciativa además de poseer las destrezas tecnológicas y la capacidad de administrarlo.

El sitio se ampliará constantemente incorporando la producción de otros autores así como también el resultado de la participación interactiva de los usuarios. Asimismo, se espera la cooperación voluntaria de personas e instituciones para hacerlo sostenible en el tiempo

Atentamente:

Carlos Soria Galvarro
Periodista boliviano
csoriag@yahoo.com

Antonio Peredo LeigueAntonio contó alguna vez que su afición por la escritura se inició posiblemente cuando, aún adolescente, trabajó de “cajista” en una imprenta artesanal de Trinidad. En el viejo oficio tipográfico, los cajistas eran los encargados de levantar a mano los “tipos” para alinearlos según el texto generalmente manuscrito que tenían delante y que debían armar “en letras de imprenta”. Una vez realizada la impresión efectuaban la operación inversa, devolver los tipos a sus respectivos compartimientos de la “caja” que los contenía. Ambas tareas demandaban destreza, agilidad, concentración y, quien sabe, cierta relación sensual con las letras de molde.

Antonio era un muchacho que leía con avidez libros de aventuras y textos socialistas que despertaron en él precoces inquietudes políticas, encauzadas entonces por el PIR (Partido de la Izquierda Revolucionaria). También le oímos contar que ese partido, por lo menos en la capital beniana, era una agrupación compuesta mayoritariamente de jóvenes, muchos de ellos casi niños, como sus hermanos menores “Inti” y “Coco”.

En tales circunstancias, de tipógrafo a periodista sólo había un paso. Antonio empezó a escribir, a “componer” y a imprimir sus propios textos, tal vez encendidos alegatos en pro de la justicia social, en defensa de los pobres, condenando a las oligarquías de la época.

Nos acercamos al medio siglo de su caída y Ernesto Guevara de la Serna sigue dando tela para cortar. Entre 2010 y 2011, en menos de un año, se publicaron cinco nuevos libros de autores bolivianos vinculados al tema.

Veamos el recuento en orden de aparición:

-Hay una tumba en Vallegrande de Luis Fernando Sánchez Guzmán. La Paz, septiembre de 2010, Ed. La Razón. 366 p. El autor es militar jubilado, vinculado a la Academia Boliviana de Historia Militar e hijo del general Eladio Sánchez Gironda, Jefe de Estado Mayor de la Cuarta División de Ejercito en tiempos de la lucha antiguerrillera. De manera casi obsesiva y con argumentación básicamente especulativa y prejuiciosa busca probar que el hallazgo de los restos del Che en 1997 habría sido nada más que un montaje de los servicios de inteligencia cubanos. La especie, inicialmente divulgada por una pareja de periodistas europeos ávidos de notoriedad, pretende cierta verosimilitud en voz de un general boliviano con aires de historiador. El resultado es sí, una historia muy cercana a la ficción.

Velasco Montaño, Julio (Pepe)

Natural de Oruro, Bolivia. Ex trabajador de la mina San José. Se incorporó a la guerrilla con Moisés Guevara. Desertó del grupo de la retaguardia al que estaba asignado, formando parte de la “resaca”. Capturado por el Ejército fue torturado y luego fusilado, el 23 de mayo de 1967.

Jimenez Bazán, Orlando (Camba)

Nació en Riberalta, departamento del Beni, Bolivia, el 27 de junio de 1934. Dirigente campesino de su región y militante del PCB. Inicialmente trabajó de peón en la hacienda de Alto Beni, zona en la que se proyectaba iniciar la acción guerrillera. Luego, en diciembre de 1967, fue trasladado a Ñacahuasu e incorporado al grupo de la vanguardia.

Completamente desalentado había pedido su baja de la guerrilla cuando fue apresado el 27 de septiembre de 1967, cerca de La Higuera. Fue llevado al Tribunal Militar de Camiri como testigo de cargo contra Debray y Bustos, pero sostuvo que ellos no cumplieron misiones militares en la guerrilla y menos participaron en emboscadas. Luego de ser liberado en 1970, obtuvo asilo político en Suecia, donde falleció en 1994.

La Razón,  La Paz, Bolivia , 8 de mayo de 2010

Hace poco observé con sorpresa en El Alto que habían colocado juntas las coloridas efigies de Ernesto Che Guevara y Osama Bin Laden en la parte trasera de un inmenso bus de pasajeros, y es posible que ese no sea el único vehículo que circula por nuestros caminos con esas imágenes. ¿Qué es lo que mueve a los artesanos-pintores o a los propietarios de esos vehículos para asociar ambas figuras? ¿Es posible trazar un paralelo entre el revolucionario argentino-cubano-boliviano y el líder fundamentalista de origen árabe-saudí? Por cierto, hay algunas semejanzas pero también profundas diferencias.

La imaginería popular transcurre por caminos insondables y suele crear o reforzar aspectos mitológicos a través de íconos. Lo que podría creerse una asociación caprichosa o producida al azar, capaz contenga significados trascendentes, dignos de estudiarse por las novísimas ciencias semióticas.

"La Prensa". La Paz,  junio de 2008.

Las acciones guerrilleras comandadas por el Che se iniciaron en Bolivia el 23 de marzo de 1967,  tres meses antes de la Masacre de San Juan.

Aunque en escenarios completamente distintos y alejados, los sucesos de San Juan no se explican sin la insurgencia del grupo armado en Ñacahuasu. La masacre fue, en última instancia, una medida estratégica preventiva dispuesta por el presidente René Barrientos Ortuño y sus asesores estadounidenses, precisamente para evitar que se constituya y articule un nexo entre mineros y guerrilleros. De no mediar San Juan y si el movimiento guerrillero no hubiese sido aplastado de manera tan temprana, unos y otros hubieran terminado, sino encontrándose, por lo menos, marchando en paralelo por objetivos comunes. De ahí la necesidad de Barrientos de anticiparse a los hechos.

Los mineros, en particular los del eje Huanuni-SigloXX-Catavi, eran en esa época el sector social más combativo y un baluarte de la oposición a la política oficial, el único capaz de ser un obstáculo para el gobierno y, por tanto, el único susceptible de constituirse en aliado significativo de la guerrilla. En otras palabras, se levantó una barrera de sangre para impedir la alianza entre mineros y guerrilleros.

Otra vez siento bajo mis talones el costillar de
Rocinante,  vuelvo al camino con mi adarga al brazo....

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De la carta de despedida a sus padres (1965)

Los personajes históricos son tales precisamente porque, de un modo u otro, encarnan el espíritu de una época y por eso mismo trascienden en el tiempo. Ernesto Guevara de la Serna, el Che, es uno de ellos. Nació en Argentina, deambuló por varios países sudamericanos, alcanzó sus mayores glorias en Cuba y su muerte trágica en Bolivia contribuyó a transformarlo en un protagonista esencial del Siglo XX.

LOS HECHOS

El 23 de marzo de 1967, al producirse la primera emboscada sobre el río Ñacahuasu, se inició el conflicto armado entre el grupo guerrillero y el ejército boliviano.
Los efectivos del Che no llegaban al medio centenar (23 bolivianos, 16 cubanos, 3 peruanos y dos nacidos en Argentina, él y Tania), sin contar 2 "visitantes", 4 dados de baja y 2 desertores. Con todo, entre marzo y octubre, el balance le era en apariencia favorable. En total la guerrilla le hizo 49 bajas al ejército, un número similar de heridos y numerosos prisioneros. Le capturó una cantidad apreciable de armas y vituallas. Además, el 6 de julio tomó espectacularmente la población de Samaipata, sobre la carretera Cochabamba-Santa Cruz.

Un joven argentino recién graduado en medicina estaba en La Paz comenzando una gira terrestre por América Latina, en momentos en que un puñado de jóvenes rebeldes asaltaban infructuosamente en Cuba el Cuartel "Moncada", dando inicio a un movimiento político de vastas repercusiones. Era el 26 de julio de 1953 y el muchacho se llamaba Ernesto Guevara de la Serna. Extrañas casualidades del destino.

Al médico "mochilero" le impresionaron los acontecimientos que entonces tenían lugar en Bolivia y los recuerdos, todavía frescos en la mente de los paceños y paceñas, sobre la insurrección del 9 de abril de 1952. Pudo ver en las calles tumultuosos desfiles de obreros y campesinos armados. También visitó la región semitropical de los Yungas y el centro minero de Bolsa Negra. Impactado por el paisaje citadino en carta a su madre diría: "La belleza formidable del Illimani difunde su suave claridad eternamente nimbado por ese halo de nieve que la naturaleza le prestó por siempre..."

Pero, no le gustaron algunas cosas, principalmente la frivolidad de los dirigentes movimientistas de quienes se decía que espolvoreaban con DDT a los dirigentes indígenas antes de recibirlos en sus despachos y pasaban una buena parte de su tiempo divirtiéndose en la Boite Gallo de Oro en el camino a Obrajes. Decidió pues seguir viaje junto a su amigo argentino Carlos "Calica" Ferrer con quien había partido desde Buenos Aires.

Los objetos capturados en la guerrilla de Ernesto Che Guevara, incluidas todas sus pertenencias personales, provocan una cadena de sorpresas de nunca acabar.

Copias de su diario entregadas a Cuba por el entonces ministro Antonio Arguedas a pocos meses de terminadas las acciones. Años después, los originales, junto al diario de Pombo, vendidos por García Meza a una casa rematadora de Londres.

Su carabina inutilizada, sus libros, varios relojes, su mochila, los rollos fotográficos sin revelar, su célebre pipa y casi podría decirse la totalidad de los objetos recuperados terminaron repartidos como trofeos. Están en manos de particulares o de ex agentes de la CIA que intervinieron en la campaña.

La Paz, Septiembre 2007

Es para nosotros un privilegio el que Adys Cupull y Froilán González nos hayan pedido cuidar la edición y escribir unas líneas introductorias para lo que viene a ser la primera edición boliviana de su libro “De Ñacahuasú a La Higuera ”. Y la satisfacción es doble, en primer lugar porque se trata de dos amigos cubanos entrañables y, en segundo, porque el tema de esta publicación, está profundamente vinculado a Bolivia y coincide con nuestras propias inquietudes en el campo de la investigación. Es, además, tremendamente actual por el  aniversario 40 de los hechos que motivan el libro: la presencia y muerte del Che en estas latitudes.

Tenemos con Adys y Froilán una amistad iniciada en la primera mitad de la década de los años 80 cuando ellos llegaron a La Paz  para cumplir funciones diplomáticas. Desde entonces se empeñaron en recoger, con infinita paciencia y dedicación, testimonios e indicios, “las huellas” del comandante guerrillero en Bolivia. Desde esos tiempos uno de nosotros también llevaba adelante similar tarea, la misma que desde hace ya casi 15 años es respaldada, alentada y en gran medida compartida entre los dos, un poco a la manera de Adys y Froilán. La amistad con ellos, cultivada a lo largo de tanto tiempo, se ha fortalecido con esporádicos encuentros, generalmente en las ferias del libro, en La Habana y en La Paz, como a través de la herramienta electrónica que vence distancias acercando a la gente que quiere comunicarse.

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