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unoevaluaUno a Uno el Che evaluaba a sus hombres

Trimestralmente uno a uno el Che anotaba sus impresiones sobre los combatientes de la guerrilla
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rojo002Manuscrito del Diario del Che en Bolivia

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tapa11El Diario del Che en Bolivia

Tercera Edición Digital del Diario del Che cotejada con el manuscrito original, (actualizada a octubre de 2017) contiene nota aclaratorias fichas biográficas y otros documentos.

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Guerrila en Bolivia

  • ¿Dónde está el cuerpo del Che?

    Periódico Los Tiempos. Cochabamba, 31 de julio de 1994

    Carlos Soria Galvarro es alguien "quien vivió en carne propia la situación de estar, debido a los ´principios orgánicos´, oficialmente al margen del movimiento guerrillero, pero cuyo sentimiento se desgarraba ante el sacrificio de los combatientes, la mayoría de ellos de la misma generación y a los que nos unían entrañables lazos de amistad y compañerismo".

  • ¿Por qué vino el Che a Bolivia?

    La Razón26 de marzo de 2017

    cheaarbolNo se puede entender la presencia del Che en Bolivia sin considerar elementos del contexto mundial.
    Hemos llegado al medio siglo de un acontecimiento internacional ocurrido en territorio de nuestro país. La guerrilla comandada por Ernesto Che Guevara no fue un suceso exclusivamente boliviano, sino el resultado de un complejo entramado mundial de ese entonces. Por una parte, la Revolución cubana, de forma militante, solidaria y comprometida, empeñada en apoyar cambios revolucionarios en diversas partes del mundo, pero particularmente en América Latina. Esto implicaba desafiar al poder imperialista de Estados Unidos; convocar a las potencias socialistas de entonces, la Unión Soviética y China, a un rol más activo en la confrontación; y también emplazar a las corrientes políticas de izquierda a hacer abandono de ideas y prácticas fosilizadas, dogmáticas y adocenadas. Una frase resumía la idea central del momento: la tarea de todo revolucionario era “hacer la revolución”.

  • ¿Regis Debray delator?

    Debray Jules Regís Danton Debre Debray o francés‘Si el Che encarna la pasión, ¿quién encarna entonces la traición, la codicia, la otra cara del mito?’ (T. Martínez).

    Al igual que el tormento de Edipo por haber causado la peste en Tebas, aun su yerro no fuera provocado deliberadamente, a Regis Debray el sentimiento de haber precipitado, de alguna manera, el fin del mítico guerrillero argentino-cubano Ernesto Che Guevara (y con ello, que la utopía se marchite), le acompañaría por siempre.

    En el otoño de 1967, cuando el intelectual francés arribó al campamento del Che en la selva de Ñancahuazú, al sudeste de Bolivia, además de cargar en la mochila su libro Revolución en la Revolución (en el que elucubra su teoría respecto a la guerrilla y sus perspectivas en América Latina), estaba imbuido de utopías que le condujeron a la obsesión por experimentar en las mismas entrañas de la lucha guerrillera la búsqueda por un “mundo mejor”.

  • ¿Tenía el Che una propuesta para Bolivia?

    La Razón - 14 de Octubre 2012

    El mismo día de su arribo al río Ñacahuasu el Che inició sus anotaciones diarias con la conocida frase: “Hoy comienza una nueva etapa.” Había llegado clandestinamente y luego de hospedarse dos noches en el Hotel Copacabana de La Paz, emprendió viaje en jeep hasta la región de Lagunillas, en el sudeste del país.

    Dejaba atrás otras etapas de su vida trashumante de revolucionario: su frustrada incursión en el África (Congo), que a su vez había terminado con la fase de su fulgurante presencia en la revolución cubana.

    ¿Cuál era entonces la “nueva etapa” que iniciaba el 7 de noviembre de 1966?

  • "Paco": Quiso salir de la "resaca"

    Presencia, 2 de agosto de 1996

    Es un hombre moreno, de ojos pequeños, un poco grueso y de hablar pausado. Remarcando el típico acento andino pronuncia algunas consonantes como la ere o la ese de un modo tan peculiar, que se explica la confusión inicial cuando los despachos de prensa lo mencionaban como "Carrillo" y no Castillo. Es el único sobreviviente de la retaguardia guerrillera del Che, dirigida por "Joaquín".

  • Alfonso Ferrufino: Dimensión Ética de la figura del Che

    Alfonso Ferrufino Balderrama, fue dirigente de la Federación Universitaria Local de la Universidad Mayor de San Simón y luego de la Confederación Universitaria Boliviana (CUB) cuando la presidía Jorge Ríos Dalenz (1968-1970), fundador y líder histórico del Movimiento de Izquierda Revolucionaria (MIR), asesinado en 1973 por la dictadura de Pinochet en Chile.

    Ferrufino integró por muchos años los equipos dirigentes de ese partido y luego los del Movimiento Bolivia Libre (MBL). Diputado por Cochabamba desde la reconquista de la democracia, al momento de responder este cuestionario, era el segundo vicepresidente de la cámara baja.

    1. La noticia del brote guerrillero en el sudeste, no me causó una gran impresión; hacía poco tiempo que se había producido la "guerrilla" falangista y mucha gente, como yo, asoció ambas situaciones y no se sintió especialmente impactada y permaneció indiferente ante los acontecimientos.

    No es sino después de algunos combates y de las informaciones acerca del apreciable número de militares muertos y prisioneros que el asunto concita mayor atención en algunos sectores; sin embargo, sólo cuando se multiplican las conjeturas acerca de la presencia del Che en Bolivia es que empezamos a intuir la verdadera dimensión de lo que estaba sucediendo.

    Tengo la convicción de que los verdaderos efectos políticos de la guerrilla se dejan sentir después de la muerte del Che y, sobre todo, cuando se difunde su "diario de campaña".

    2. Esencialmente atribuyo el fracaso a cuatro factores:

    Primero. Bolivia había vivido su revolución nacional, y era, todavía en 1967, un país en el que los factores de conflicto político-social estaban fuertemente neutralizados. La Reforma Agraria y el Voto Universal habían transformado sustancialmente la situación del campesinado incorporándolo a la vida económica y política del país, así fuera de manera parcial y subordinada.
    La conciencia activa de estar sufriendo condiciones de explotación u opresión intolerables no era, ni muchos menos, la dominante en los sectores rurales bolivianos. La conciencia de la necesidad de un cambio radical no era, por tanto, un dato de la realidad y la guerrilla deambuló en un medio social indiferente e, incluso, adverso.

    Segundo. El Gral. Barrientos era un caudillo populista muy carismático y particularmente influyente en el mundo quechua. La idea de que se trataba de un auténtico protector y benefactor de los campesinos era amplia y profundamente arraigada en vastas regiones del país. Barrientos nació políticamente como el "Tata" que había logrado la reconciliación de los grupos campesinos enfrentados en una prolongada y fratricida guerra interna alentada por fracciones del MNR.
    El Pacto Militar-campesino, creado por él, no fue otra cosa que un efectivo instrumento de subordinación política del campesinado al gobierno que se instauraría, precisamente encabezado por René Barrientos, el 4 de noviembre de 1964.
    Adicionalmente, habrá que señalar que el arrastre social de Barrientos se extendía, en gran medida, a las capas medias urbanas, y, por supuesto a los sectores más acomodados de la población que habían encontrado en ese caudillo militar un eficaz portaestandarte de sus intereses. La votación obtenida para ungirse, en 1966, como Presidente Constitucional de la Republica (alrededor del 70%, si no recuerdo mal) sin haber tenido que recurrir a manifiestos mecanismos de fraude, constituyen la mejor prueba de lo que acabamos de sostener.

    Tercero. La crónica debilidad política y la dispersión de la izquierda boliviana, no hacían sino crear mayores dificultades al despliegue de una estrategia revolucionaria basada en el foco militar.
    Las evidentes disenciones con la cúpula del PCB, la automarginación de PCML y la crítica doctrinaria del trotskismo, le quitaron a la guerrilla toda posibilidad de articular una base de sustentación política y operativa en los sectores populares que estuvieran bajo la influencia de tales corrientes. Las espontáneas y aisladas muestras de simpatía y solidaridad con la guerrilla que pudieron conocerse en algunos centros mineros, no pasaron de eso.
    La juventud universitaria, que habría podido ser una fuente natural de apoyo político y reclutamiento de combatientes, permaneció, en altísimo grado, al margen de los acontecimientos. La democracia cristiana era, de lejos, la corriente ideológica y organizativa más vigorosa en el seno del movimiento universitario y adoptó una actitud distante, cuando no adversa, a la emergencia guerrillera.

    Cuarto. Los norteamericanos no podían tolerar una nueva Cuba en el Continente y extremaron sus recursos para aniquilar, en germen, el brote guerrillero que, de otro modo, habría podido expandirse por toda el área y despertar el temible fantasma del Viet Nam.
    De tal modo, la campaña de aislamiento social e ideológico de la guerrilla, desplegada por la inteligencia norteamericana y basada en que Bolivia estaba sufriendo una "agresión extranjera" fue muy eficaz y facilitó la derrota militar del Che y sus compañeros.

    3. Como ha ocurrido otras veces en la historia, el Che derrotado militarmente, emerge como una figura épica y desbordante de energía casi desde el instante mismo de ser ejecutado. Las fotografías de su cadáver, la nobleza de su rostro, la irresistible fuerza de sus ojos abiertos, convierten sus despojos en reliquia, y al Che muerto, en el mito, que inspiraría a muchos bolivianos (jóvenes, sobre todo) a enrolarse en las filas de la Revolución por la Dignidad, la Liberación Nacional y la Justicia Social proclamada por el Che.

    La publicación del "Diario de Campaña" tiene un efecto galvanizador de la conciencia de cambio que había tomado gran impulso en la juventud cristiana, fuertemente sensibilizada por el contenido transformador del Concilio Vaticano II. Los jóvenes cristianos bolivianos encuentran en el Che el testimonio perfecto del mensaje liberador y de la entrega y el sacrificio personal que parecen necesarios para plasmarlo. El movimiento demócrata cristiano, muy influyente en las universidades del país, es poderosamente sacudido por el ejemplo del Che y muchos de sus militantes engrosarán las filas de la guerrilla de Teoponte en pos de la síntesis entre Cristianismo y Revolución.
    El surgimiento del MIR, en septiembre de 1971, está, también, muy vinculado a la influencia quizá más ética que ideológico-política del Che.

    4. El haber renunciado a un influyente puesto en el gobierno revolucionario de Cuba y volver a empuñar el fusil como un combatiente más, nos da una idea de la forma cómo entiende el Che su compromiso con la revolución, por eso, antes de Ñancahuazú, era ya una poderosa referencia para las generaciones radicalizadas en casi todo el mundo.
    Sin embargo, al caer en La Higuera, el Che adquiere la dimensión de un héroe-mártir que interpela con su ejemplo a todos quienes postulan, desde el marxismo o desde el cristianismo, el cambio para construir sociedades más justas, más solidarias, más libres, en fin, más humanas. "El deber de todo revolucionario es hacer la Revolución" es la consigna postrera del Che que se expande por todo el planeta.

    La idea del "Hombre Nuevo" penetra, con toda la fuerza del testimonio del Che, en la mente y el corazón de miles de latinoamericanos y de otros continentes que se alistan en las filas de "la Revolución" en su vasta gama de expresiones. Su influencia no se reduce, ni mucho menos, a la lucha armada como método de acción para la toma del poder político. Tiene, sobre todo, relevancia en la formulación de una utopía que, siendo claramente antagónica al individualismo capitalista, fuera, al mismo tiempo, distinta y superior al socialismo burocrático que ya en ese tiempo acusaba notorias insuficiencias.

    La figura del Che, a la luz de su muerte, adquiere una dimensión ética de tal magnitud que trasciende, de lejos, cualquier impugnación que pudiera hacerse a sus planteamientos político-ideológicos y militares.

    De los otros combatientes, casi nada puedo decir. Conocí casualmente a tres de ellos en oportunidad de una visita a Cuba en marzo de 1966, como miembro de una delegación de la Confederación Universitaria Boliviana. Eran los bolivianos Mario Gutiérrez (Mayeco), Lorgio Vaca Marcheti y Freddy Maymura. Los conocí y aprecié solamente en su calidad humana. Estaban profundamente involucrados en el proceso cubano que atravesaba su etapa más heroica. Ellos integraban, como cualquier ciudadano, sus correspondientes Comités de Defensa de la Revolución (CDR). Me impresionaron mucho por su actitud solidaria y de servicio y por su plena disposición a defender la Revolución Cubana como algo suyo. A través de ellos pude descubrir y entender la fortaleza de la Revolución y algunos de sus valores fundamentales cotidiana y fervorosamente cultivados, valores que muchos cristianos de entonces propugnábamos como una lejana utopía.

    5. La voluntad de vivir en sociedades más dignas, más justas, más solidarias y auténticamente libres, junto a la capacidad de rebelarse contra la miseria, la injusticia o la opresión donde quiera ellas existan. La capacidad de entregarse, sin medida, a una causa altruista trascendiendo la mera realización personal.

  • Bibliografía Boliviana sobre la Guerrilla del Che

    (Actualizada en agosto de 2017)

    La presente recopilación abarca en primer lugar la (casi) totalidad de libros de autores bolivianos relacionados con el tema, publicados en Bolivia o en otros países. Es menos exhaustiva en lo referente a obras de ficción, (novelas, cuentos, poesías) y a tesis universitarias de grado).

    Seguidamente, se incluyen algunos libros de autores no bolivianos, considerados útiles para entender la temática guerrillera (algunos de ellos también publicados en Bolivia). Así como ocho biografías principales.

    La muestra presenta una selección boliviana de folletos, capítulos de libros y revistas, suplementos y artículos periodísticos. En ella se incluyen solamente algunas piezas consideradas de mayor relevancia, dado que es poco menos que imposible abarcar la totalidad de lo publicado. Solamente se mencionan las primeras reimpresiones del Diario del Che en Bolivia que hicieron los periódicos Presencia y Los Tiempos en 1968, no así las numerosas reproducciones subsiguientes tanto de periódicos como de editores “piratas”.

    Se incluye también una sección sobre textos esenciales del propio Che Guevara

  • Bolivia: comienzo y fin de la ruta trashumante del Che

    Un joven argentino recién graduado en medicina estaba en La Paz comenzando una gira terrestre por América Latina, en momentos en que un puñado de jóvenes rebeldes asaltaban infructuosamente en Cuba el Cuartel "Moncada", dando inicio a un movimiento político de vastas repercusiones. Era el 26 de julio de 1953 y el muchacho se llamaba Ernesto Guevara de la Serna. Extrañas casualidades del destino.

    Al médico "mochilero" le impresionaron los acontecimientos que entonces tenían lugar en Bolivia y los recuerdos, todavía frescos en la mente de los paceños y paceñas, sobre la insurrección del 9 de abril de 1952. Pudo ver en las calles tumultuosos desfiles de obreros y campesinos armados. También visitó la región semitropical de los Yungas y el centro minero de Bolsa Negra. Impactado por el paisaje citadino en carta a su madre diría: "La belleza formidable del Illimani difunde su suave claridad eternamente nimbado por ese halo de nieve que la naturaleza le prestó por siempre..."

    Pero, no le gustaron algunas cosas, principalmente la frivolidad de los dirigentes movimientistas de quienes se decía que espolvoreaban con DDT a los dirigentes indígenas antes de recibirlos en sus despachos y pasaban una buena parte de su tiempo divirtiéndose en la Boite Gallo de Oro en el camino a Obrajes. Decidió pues seguir viaje junto a su amigo argentino Carlos "Calica" Ferrer con quien había partido desde Buenos Aires.

  • Comentario: Che y Debray en las antípodas

    yuriFCheEl libro de Yuri F. Torrez es un notable esfuerzo por articular un gran volumen de información sobre la guerrilla del 1967. Urge recuperar documentos, exclusivamente laudatorio los unos, o groseramente condenatorio los otros.

    TEMA AÑEJO

    En la medida que nos aproximamos al medio siglo de producidos los acontecimientos, generalmente se cree que la perspectiva se amplía para analizarlos. Además, se supone que la distancia temporal transcurrida permite abordar los hechos con menos apasionamientos, con nuevos enfoques y miradas distintas a las predominantes casi cinco décadas atrás. Sin embargo, el libro que hoy comentamos, si no desmiente, por lo menos atenúa las anteriores aseveraciones, pues lo fundamental de su contenido está orientado a reconstruir el contexto del surgimiento de la guerrilla del Che, con especial énfasis en el involucramiento del entonces joven intelectual francés Regis Debray y el espectacular sainete judicial montado en la ciudad petrolera de Camiri para juzgarlo junto al artista argentino Ciro Roberto Bustos. Y el tema no es nuevo, se arrastra por varias décadas y periódicamente aflora en los debates y controversias que se levantan en torno a lo sucedido en 1967, un acontecimiento de carácter internacional ocurrido en nuestro país.

  • El Che en Bolivia: datos para la historia

    Periódico Presencia. La Paz 8 de octubre del 2000

    Hace algún tiempo, el director de radio Fides, Eduardo Pérez, en una entrevista radial me pidió hacer una valoración del significado histórico de la guerrilla del Che. Sólo como reflexionando en voz alta dije que me parecía uno de los hechos más notables del Siglo XX, en realidad un suceso de carácter internacional ocurrido en Bolivia, antes que un hecho exclusiva y estrictamente boliviano. Es más, añadí que la presencia del legendario guerrillero en nuestro país y sobre todo las circunstancias que rodearon su muerte colocaron a Bolivia en el centro de la atención internacional. Pérez quiso rela¬tivizar mis afirmaciones diciendo que Bolivia también había estado en la vitrina planetaria con su participación en el campeonato mundial de fútbol en 1994 y que, por supuesto, la Guerra del Chaco era de lejos un suceso muchísimo más notable y significativo que la guerrilla del Che.

  • El Che entre los libros

    índiceCIComentario sobre una actualizada bibliografía

    Texto publicado en la Revista: Cuarto Intermedio #116

    Una de las herramientas que tenemos a mano para valorar la importancia de un acontecimiento histórico es hacer el recuento del número de voces –escritas y /o audiovisuales - a las que da origen, como expresión de un imaginario colectivo. Y algo similar puede decirse con respecto a la huella que marcan los personajes.
    Por ejemplo, ¿cuántos libros, artículos de periódicos y revistas, documentales y películas de ficción han aparecido sobre el presidente John Kennedy y su asesinato en 1963? Seguro que la cifra es tan elevada como difícil de precisar.
    Che entre la historia y el mito
    Ernesto Guevara de la Serna, más conocido como Che Guevara, es uno de esos casos especiales. Nacido en Argentina, recién graduado de médico en 1953 hizo un segundo viaje terrestre que lo inició por Bolivia. En compañía de su amigo “Calica” Ferrer permaneció aquí 45 días en calidad de lo que ahora llamaríamos “mochilero”, palpando las peripecias que el país vivía como efectos de la revolución del 9 de abril del año anterior. Visitó la mina Bolsa Negra, los Yungas, el Titicaca y la pista de esquí “más alta del mundo” (Chacaltaya todavía cubierto de nieve). Fue en su estadía en La Paz que conoció la noticia del asalto al cuartel Moncada por jóvenes cubanos comandados por Fidel Castro el 26 de julio de aquel año. Pasó al Perú por Copacabana y luego de recorrer varios países se estacionó en Guatemala. Allí pudo ver de cerca y sentir en carne propia la conspiración de la CIA que consiguió derrocar al gobierno progresista de Jacobo Arbenz quien, entre otras medidas, impulsaba una reforma agraria que afectaba a grandes propietarios y compañías norteamericanas. El Che terminó asilado en México, donde poco tiempo después se enroló en las huestes de Fidel Castro que, sin desanimarse por el fracaso del Moncada, preparaba el desembarco en la isla para desarrollar la lucha armada contra el dictador Fulgencio Batista, apoyado por los Estados Unidos. Empezó como médico de la expedición pero muy pronto se destacó como jefe militar y político. Derrotada la dictadura, puestos en fuga Batista y sus allegados, e iniciadas las transformaciones revolucionarias, Che Guevara derivó en ser una de las principales figuras de la Revolución Cubana, proceso iniciado el 1 de enero de 1959. Ocupó altos cargos en el nuevo gobierno: Presidente del Banco Nacional, Ministro de industrias y con frecuencia representante en diferentes foros internacionales y misiones en diferentes países.

  • El Che, 49 años después

    Ha de ser en Vallegrande, dentro de 15 días, cuando comience un ciclo de conmemoraciones de la inmolación del guerrillero a manos del imperialismo, la CIA y la dictadura de Bolivia. Ese evento se organiza en Santa Cruz por un “grupo impulsor del cincuentenario del Che” y allí propondremos, al gobierno del cambio y al pueblo revolucionario, la reivindicación de las gestas de cinco mujeres bolivianas que asistieron al Che en los aciagos 8 y 9 de octubre de 1967.

    Ellas fueron Ninfa Arteaga, Graciela Rodríguez, Susana Osinaga, Élida Hidalgo y Julia Cortez, quienes le dieron ternura y protección frente a los machos y cobardes que lo capturaron, maniataron, encerraron, insultaron, golpearon y mataron en su fatal inermidad. Asesinos todos, porque como dicen en los pueblos, tanto peca el que mata a la vaca como el que le sujeta la pata.

  • El Che, algunos datos y muchos ¿por qué?

    che en caballoLa Razón (Edición Impresa) Aquí y Ahora  – 11 de octubre de 2015

    En este octubre comienza la recta final hacia el medio siglo de un acontecimiento mundial que tuvo como escenario a Bolivia: la presencia del comandante guerrillero Ernesto Che Guevara al mando de una columna instalada en la zona del río Ñacahuasu, al sudeste del país.
     
    Algunas pinceladas sobre el suceso son: su azarosa confrontación con el Ejército boliviano, la realización de un estrambótico juicio militar a dos de sus colaboradores (un francés y un argentino) en Camiri, su captura luego de ser levemente herido en la quebrada de El Churo el 8 de octubre, su traslado a la población de La Higuera, su asesinato junto a dos de sus compañeros en la escuelita local el 9, el traslado de su cadáver a Vallegrande y su exhibición pública al día siguiente, con la versión no creída por nadie de que había muerto en combate. A continuación, el intento de cerrar el capítulo con el anuncio, igualmente falso, de que sus restos habían sido quemados y esparcidos.
  • El Che: otras miradas y nuevos lenguajes

    La RazónAquí y ahora

    checapturadoCuando parece que ya está todo dicho, que ya no queda nada por revelar y debatir sobre la guerrilla del Che en Bolivia, surgen nuevas interrogantes y cuestionamientos, testimonios contradictorios y apreciaciones contrapuestas. El tema parece de nunca acabar. En la medida en que nos aproximamos al medio siglo de los sucesos, los actores directos son cada vez menos, y sus recuerdos cada vez más difusos. De ahí la mayor importancia que cobra la documentación primaria, aquella que se produjo en el fragor de los mismos acontecimientos. Por ello vengo proponiendo una campaña por la recuperación de documentos y la apertura de los archivos, cuyas metas serían más o menos las siguientes:

    — Rescate de material histórico documental de manos privadas y su traslado a repositorios públicos (por ejemplo fotografías tomadas por los mismos guerrilleros; el archivo completo del Juicio de Camiri, que está extraviado; algunos diarios personales tanto de guerrilleros como de oficiales bolivianos; correspondencia e instructivos militares y otros).

    — Acceso a los archivos de las Fuerzas Armadas, interpretando y modificando, si fuera necesario, la normativa legal al respecto (hasta ahora solo se ha permitido dicho acceso a investigadores militares).

  • Entrevista: “Hay temas sobre el Che que deben abrirse a la investigación en Bolivia, Cuba y EEUU”

    El historiador y periodista comenta que el material boliviano que falta conocerse está archivado en el Estado Mayor, en una sección del archivo de las Fuerzas Armadas dedicado a la guerrilla. Su acceso está restringido, comenta.

    Diario Pagina Siete

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    La casa de Carlos Soria Galvarro ha sido visitada por tantos periodistas e investigadores, en innumerable cantidad de veces, que él no tiene la cuenta de cuántos cruzaron la puerta de su  vivienda para entrevistarlo. Lo visitaron desde argentinos hasta rusos.pero "Debería haber anotado en un cuaderno... mucha gente me ha buscado”, comenta.  Cuando el periodista argentino Jorge Lanata vino a grabar a Bolivia un documental sobre el Che, envió a la casa de Soria Galvarro en La Paz a una periodista con sus preguntas. Él no pudo llegar por su salud. "La altura le hace mal. Me mandó una botella de vino y su libro, pero no podía venir; me mandó a una persona con sus preguntas”.Han pasado 50 años de la llegada del Che a Bolivia. No obstante, Soria Galvarro considera que aún hay elementos que deben ser investigados y esclarecidos, como el episodio de quién ordenó la ejecución del guerrillero. 

  • Entrevista: Tras las huellas de los guerrilleros de Ñancahuazú

    La Epoca

    Carlos Soria Galvarro es un periodista e historiador que se ha ocupado de muchos temas a lo largo de su carrera pero el que ha dominado la mayor parte de sus inquietudes ha sido el de la guerrilla comandada por el famoso Ernesto “Che” Guevara, exterminada en Bolivia en octubre de 1967. Empezó a ocuparse del tema porque conoció a varios jóvenes bolivianos que se integraron a la guerrilla de Ñancahuazú y jamás volvieron.

    Junto a su hijo, administra el sitio web www.chebolivia.org donde se puede encontrar una gran recopilación de fotos, documentos y testimonios relacionados a estos sucesos. Vía telefónica, en charla amena y magistral, respondió a las consultas de La Época a 48 años de esta importante experiencia guerrillera que colocó a Bolivia en el centro de la atención mundial.

    Rider Jesús Mollinedo (RM).- A años de los sucesos en Ñancahuazú y como investigador especializado en este tema ¿cuáles cree que fueron las razones que empujaron al comandante Che Guevara para elegir a Bolivia como punto de inicio de su proyecto continental?

    Carlos Soria Galvarro (CS).- Hay que ubicarse en el contexto de ese momento. Es importante destacar que en aquella época existía una confrontación muy fuerte con el imperialismo estadounidense debido a la guerra en Vietnam y a sus afanes imperiales que desplegaba en América Latina. Por todas esas condiciones el Che pensaba que había que abrir otro frente. De ahí su consigna de crear dos, tres Vietnam. Hay que tomar en cuenta que la elección de Bolivia fue relativamente tardía, no fue inicial.

  • Erick Torrico: Utopía Inconclusa

    Erick R. Torrico Villanueva, periodista, analista político y docente universitario. Es licenciado en Comunicación Social de la Universidad Católica Boliviana y posee un masterado de la FLACSO. Autor de "Periodismo: apuntes teórico-técnicos”, "Comunicación política y emisión ideológica" y otros trabajos.

    1. Parecerá anecdótico, pero cuando insurgió el movimiento guerrillero yo apenas asistía al primer curso de colegio, hecho por el que, se comprenderá, mi visión de los acontecimientos fue entonces bastante restringida.
    Viví los sucesos, primero, a partir de la información que recibíamos en casa de la radio y de la prensa; luego en base a las conversaciones de la familia o la escuela y, finalmente, por la experiencia directa de la atmósfera social que se respiraba en La Paz. Obviamente no puedo decir que tenía elementos de juicio serios ni que estaba en condiciones de sistematizar los hechos, pero sí recuerdo que lo que más se percibía era un clima de intranquilidad, de cierta amenaza. No sólo que corrían rumores acerca de los terribles propósitos que –se decía– animaban a la guerrilla (como los de quitar las pertenencias a la gente, destruir las familias o secuestrar a los niños), sino que también las acciones políticas desplegadas en ámbitos universitarios y la presencia autoritaria en el gobierno generaban un estado de tensión e incertidumbre.
    La guerrilla fue mostrada, pues, como una "invasión", pero hacia el final fue igualmente presentada –y vivida – como una acción conmovedora. A este último respecto me animaría a afirmar que causó mayor dolor (hablando en términos sentimentales y no políticos) en la población la muerte y la derrota de los insurgentes que la caída de algunos soldados y oficiales bolivianos. La figura del Che impactó más tarde, cuando el país fue sacudido por una serie de situaciones que llevaron al máximo la intensidad de la actividad política: la persecución y asesinato de "Inti" Peredo, la sucesión de golpes militares, la extraña muerte de René Barrientos, la frecuente represión contra trabajadores mineros y estudiantes universitarios, la nacionalización de la Gulf Oil Co., etc.; pero fundamentalmente esa imagen se agrandó tras la guerrilla de Teoponte y la frustrada constitución de la Asamblea del Pueblo.
    Ahora, vista a la distancia, la guerrilla del Che puede ser valorada como un desencuentro histórico, mas también como una utopía inconclusa. Lo primero se explica no por los fines que perseguía sino porque estuvo localizada en el sitio errado aunque quizá sí en el tiempo preciso; y lo segundo tiene que ver con la plena actualidad de los principios y de la lucha por la justicia social.

    2. Hubo, como la historia ha ido demostrándolo, una serie de causas para que el foco guerrillero no se multiplicara, pero las razones principales parecen radicar en una toma de decisiones hecha sobre la base de una insuficiente o aun distorsionada información y en la ausencia del respaldo real de los sectores obrero-populares.
    Que el Che hubiese optado por empezar la guerra revolucionaria sudamericana en Bolivia no fue precisamente la mejor elección. El país, si bien presentaba –como hasta ahora – gravísimos índices de miseria producto de una consecuente explotación colonial y neocolonial, no reunía todas las condiciones para que una guerrilla marxista pudiese desarrollarse con probabilidades de éxito (aunque el Che pensaba que no era imprescindible la presencia de todas las condiciones, puesto que la acción del foco –decía – podía desarrollarlas si no existían).
    La guerrilla guevarista tuvo que afrontar diversos factores adversos, entre los que se puede mencionar el desconocimiento del terreno, la desvinculación en que quedó respecto de centros de abastecimiento, la carencia de apoyo efectivo de las fuerzas de izquierda –en particular del Partido Comunista de Bolivia –, la desconexión que no pudo superar en relación a los núcleos mineros, etc. En síntesis, la guerrilla fue derrotada militarmente debido sobre todo al erróneo diagnóstico de situación en que pareció fundarse y a su imposibilidad de extenderse.

    3. Quizá sólo convenga referirse a las consecuencias en dos planos: el político y el ideológico. En el primero, se produjo tanto una reafirmación de las tendencias reaccionarias y de la intervención imperialista en el país como un estado de obligado repliegue para las fuerzas revolucionarias. Aquí se tiene que señalar que el shock político que generó el asesinato del Che tuvo repercusiones de magnitud semejante –pero de distinto signo – para los triunfadores y los derrotados.
    Y, en el segundo, se vivió el inicio de un conflicto de larga duración en que se vieron enfrentados los proyectos de la derecha entonces fascistizada y la izquierda. Se podría decir que se reavivó la confrontación de 1952, aunque con la variante de que el movimiento obrero y popular se identificó abiertamente con una línea revolucionaria marxista. Aparte de esto, surgió el Che como símbolo de la lucha por la justicia y la liberación nacional.

    4. Ernesto Guevara fue y es, sin lugar a dudas, una figura cuya dimensión humana y política y cuyo pensamiento han marcado indeleblemente la historia contemporánea.
    Del Che se tiene que destacar, más allá de cualquier otra consideración, su consecuencia y su decisión. El irrenunciable compromiso que siempre demostró con la liberación social de los hombres y la conjunción y coherencia teórico-práctica que caracterizaron su vida son prueba irrefutable del valor ya intemporal de su personalidad.
    Estas frases que él escribió en la última carta que dirigió a sus hijos expresan muy bien lo afirmado: "...sean siempre capaces de sentir en lo más hondo cualquier injusticia cometida contra cualquiera en cualquier parte del mundo. Es la cualidad más linda de un revolucionario".
    En cuanto a los demás combatientes, caídos o no, lo menos que se puede señalar es que constituyeron un grupo militante de honor, con principios y coraje.

    5. La guerra de guerrillas ha sido, desde las luchas independentistas sudamericanas, un recurso al que han acudido los pueblos –con más o menos éxito – para conquistar espacios de libertad, recuperar la dignidad y alcanzar mejores niveles de vida. En ese sentido –y como lo han demostrado recientemente los acontecimientos de México, con el Ejército Zapatista de Liberación Nacional –, no se puede ni se podrá descartar, por "anacrónica", esa vía de acción política.
    Por tanto, la opción guerrillera, como concepción global, es aún válida, particularmente en aquellos escenarios en los que se combina la depauperación colectiva sistemática con cualquier forma de autoritarismo.

  • Gary Prado y El Che: Restituir La Historia

    Gary PradoA punto de cumplirse los 50 años del asesinato en La Higuera de Ernesto Guevara el 9 de octubre de 1967 no son pocas las dudas sobre que ocurrió ese día y el anterior. Recientemente el debate renació cuando el presidente Evo Morales acusó al entonces capitán Gary Prado Salmón de asesinar al Che. Rápidamente algunos cientistas y comunicadores sociales salieron el defensa de Prado y atacaron acremente al Presidente. Argumentaron que el militar capturó al Che, que lo entregó vivo a sus mandos y que por tanto es inocente de una culpa que recae en quienes dieron la orden de ejecutarlo.

    Tras escribir sobre Teoponte, investigo la presencia del Che en Bolivia; tengo un libro ad portas. Me baso en documentos de diversos archivos, y entrevistas a partícipes de la lucha armada en Bolivia entre 1966 y 1967. En ese periplo leí la obra de Prado y conversé con él en su casa de Santa Cruz. Me pareció una persona sensata, inteligente y aprecié su narrativa.

  • Hugo Moldiz: Che, Símbolo de la Revolución

    Hugo Moldiz Mercado, egresado de la Facultad de Ciencias Jurídicas, ejerce el periodismo en la redacción de "Ultima Hora" y ha sido colaborador del Semanario "Aquí". Dirigente nacional del PS-1 en los últimos años, actualmente es miembro de Patria Socialista Multinacional, un intento unitario de algunos grupos bolivianos de izquierda.

    1. Sin comentario. Sólo tenía tres años, en 1967.

    2. Intentaré puntualizar las causas que en mi criterio determinaron el fracaso de la irrupción guerrillera en 1967.

    a) Las "ilusiones ideológicas" del campesinado. Poco después del triunfo de la revolución cubana, Che Guevara saca tres aportes para la lucha de los pueblos de América Latina, entre los que destaca que el movimiento campesino es la base social fundamental sobre la que debe asentarse la lucha guerrillera.

    En este continente, además de la contradicción clasista cuya manifestación tiene rasgos particulares por el carácter dependiente del capitalismo, hay que sumar la situación de postración, miseria y hambre a la que están condenados los campesinos y los pueblos originarios, víctimas del capital y de nuevas formas de colonialismo interno a las que recurren las clases dominantes.

    Si bien el problema de la tierra no había sido resuelto en el continente, países como México y Bolivia atravesaron por reformas agrarias profundas. Esta situación nos permite comprender las razones que determinaron una más rápida aproximación, en ese momento, entre los campesinos y las Fuerzas Armadas, que entre ellos y la columna guerrillera del Ejército de Liberación Nacional.

    Los guerrilleros ofrecían a los campesinos algo que estructural aunque deformadamente, el MNR les reconoció en 1953: la tierra.
    Los campesinos percibían, al influjo de esa revolución nacional, que el MNR era su partido y que las Fuerzas Armadas, les garantizaban su tenencia de la tierra.

    b) Espontaneismo proletario. En una línea más o menos próxima, el proletariado, principalmente minero, seguía orientando su accionar en función de la ideología dominante creada por la revolución del 52.

    El proletariado no terminaba de llegar a la conclusión de la necesidad y la posibilidad de hacer política al margen del Estado y del sindicato. Su inclinación para-estatal, que todavía se percibe hoy en plena época del neoliberalismo, era uno de sus rasgos centrales en esos momentos. El movimiento proletario aprobó una tesis socialista muchos años antes de la revolución del 52, pero su forma de hacer política, organización y práctica cotidiana, se movían bajo la influencia del "nacionalismo revolucionario".
    La tradición "espontaneista" del movimiento proletario impidió entender ese momento, quizá ahora siga sucediendo lo mismo, la necesidad de articular un movimiento armado, bajo la forma de ejército irregular, primero, regular, después, para destruir el Estado burgués y colonial.

    c) La ausencia de un partido o movimiento político de masas. A pesar de existir dos partidos marxistas en la Bolivia post-52, ellos jamás pudieron articularse al movimiento obrero y popular con la fuerza indispensable para influir en el curso de sus luchas, entre otras cosas por la marcada influencia, ya hemos dicho, de la ideología del "nacionalismo revolucionario". Si a esto añadimos la nefasta actuación del Partido Comunista de Bolivia en los momentos previos y posteriores al inicio de la lucha armada, nos encontramos con un aislamiento casi absoluto de la columna guerrillera; cerco que, vaya paradoja, se va rompiendo sólo después de su muerte del Che.
    El PCB y el POR asumen, con diferencias sustanciales por cierto, la insurrección como la línea central militar y descartan, o al menos relativizan, la guerra de guerrillas.
    Esta concepción, no cabe duda, difiere con los propugnadores de la guerra popular prolongada o revolucionaria, e incide en el tipo de organización a construir y en el tipo de militante a formar.

    La columna del ELN se encontró, entonces, aislada de las masas por la ausencia de un partido o movimiento político capaz de ser el elemento de articulación o coordinación con el movimiento obrero, popular y campesino.

    3. La guerrilla dirigida por el Che se convirtió, en un punto nodal en el desarrollo de la conciencia revolucionaria.

    a) Revalorización del socialismo como objetivo estratégico de los explotados y oprimidos. Ñancahuazú fue el inicio de la transición de una forma de pensar a otra en el movimiento obrero y popular, fue el comienzo de la ruptura con el "nacionalismo revolucionario" burgués del MNR y de identificación con la ideología socialista.
    Entre la pequeña burguesía el efecto fue mucho mayor. Profesionales, universitarios, maestros y otros sectores no obreros del campo popular, recogieran el mensaje. En medio de un proceso de oligarquización del poder, la pequeña burguesía, en sus fracciones más de avanzada, empezó a percibir al socialismo como al proyecto capaz de liberarla de sus ataduras con el imperialismo y el capitalismo.

    b) Teología y revolución. La guerrilla impactó al movimiento cristiano, principalmente católico, al promover las condiciones para el surgimiento y desarrollo de una práctica que identifica el pensamiento de Cristo con las necesidades de los más pobres y oprimidos.
    Aunque la Teología de la Liberación no tiene sus antecedentes fundacionales en esta gesta, la entrega, sacrificio y mística con la que actuaron los guerrilleros del ELN, principalmente el Che, mostraron que entre cristianismo y marxismo no hay contradicciones insalvables.
    Varios sacerdotes encontraron en la vida, pensamiento y muerte del Che, un mensaje de liberación, similar al que difundió Cristo. Cientos y miles de cristianos, asumieron una posición más radical respecto a los problemas cotidianos de la sociedad y encontraron en su decisión de levantar las armas, como el guerrillero Néstor Paz Zamora, el camino hacia una sociedad justa, plena e igualitaria económica y socialmente.

    c) Un pensamiento latinoamericanista y antimperialista. Ernesto Guevara, se convirtió en el símbolo de la resistencia de los pueblos de América Latina a "la otra América", como llamaba José Martí al imperialismo norteamericano.

    El asesinato del Che terminó de sellar ante los obreros, campesinos y pobres de las ciudades de este continente, la línea latinoamericanista y antimperialista que luchadores y pensadores como Martí, Bolívar, Sandino, por citar a los más importantes, se encargaron de alimentar en sus luchas.

    d) La identificación del enemigo. El movimiento obrero, popular y campesino pudo percibir que los combates en Ñancahuazú en realidad fueron una manifestación de la pugna de dos proyectos diferentes para organizar la sociedad, el Estado y la economía.

    Por un lado, los revolucionarios, que buscaban sentar las bases de una sociedad en la que el hombre, como ser colectivo, sea el eje central del desarrollo; y por otro, los defensores del orden establecido que perseguían garantizar la explotación del hombre por el hombre ( en realidad de una clase por otra).
    Los trabajadores del campo y la ciudad, aunque en ritmos distintos, identificaron con más claridad a sus enemigos, y las vías para infringirles una derrota de carácter estratégico.

    e) El surgimiento de un pensamiento revolucionario guevarista. El Che nunca aspiró a convertirse en el referente de las luchas populares en América Latina, pero su consecuencia, entrega y esperanza en un mañana mejor, lo han colocado como el símbolo de la revolución.

    Con toda seguridad que el Che, al igual que Marx, jamás quiso que sus seguidores utilicen su nombre para caracterizar a una corriente revolucionaria, porque solo los fieles ponen a sus religiones el nombre de sus profetas. Sin embargo, hay derivaciones que van más allá de la voluntad de los individuos.
    Surgió en América Latina un pensamiento y práctica "guevarista" que se constituye, vaya lección para sus adversarios y verdugos, en arsenal de las luchas populares y del movimiento revolucionario latinoamericanista y en factor de unidad entre los combatientes latinoamericanos.

    4. En este punto haré referencia a la personalidad del Che, es inevitable, pero sin ignorar a otros guerrilleros.

    a) Hablar del Che, aún desde la distancia, es extremadamente difícil ya que existe el riesgo de omitir una serie de facetas que colocan su recuerdo en el campo de la inmortalidad.
    El Che nos da muestras de la gran perseverancia con la que actuó y Su conocimiento de la mayor parte de los países del continente le hizo concebir, entre sus más grandes sueños, la construcción de la gran Patria Latinoamericana.

    Empeñoso, decidido y valiente se incorporó al Movimiento 26 de Julio, para liberar a Cuba, un país que a la postre iba a tenerlo como a su hijo más entrañable.
    El Che es ejemplo de coraje, estudio, cautela y entrega cuando tuvo que asumir la conducción de una columna en la Sierra Maestra, reto que empezó a forjar al estratega militar y político jamás visto en los últimos años. A la vez, testarudo y porfiado cuando tuvo que aprender economía y matemáticas para aportar a la revolución cubana. El espíritu de optimismo, confianza y alegría acompañó al Che en todas sus acciones.

    Pero quizá lo que mejor lo caracterice es su profundo humanismo, su inquietud al saber que millones de hombres, mujeres y niños vivían en la más absoluta tiniebla, desesperanza e incertidumbre del futuro. Respetó a sus enemigos en condición de presos, se opuso a la ley de la selva para desarrollar la guerra revolucionaria, y comprendió que el amor al hombre y a la humanidad era lo que permitía entregar todo por la revolución, hasta la propia vida.

    b) Simón Cuba. Aunque muy poco se ha escrito sobre él, se sabe que fue un combatiente ejemplar.

    Cuba era un sencillo trabajador minero, que desarrolló una gran sensibilidad y se puso al servicio de los intereses estratégicos de su clase.
    No pudo ser indiferente a los padecimientos de hambre, miseria y desesperación con la que su esposa e hijos sentían que estaban muertos en vida.
    Aunque no tenía una formación intelectual, asimiló las enseñanzas de la revolución cubana y del pensamiento revolucionario del Che.
    En justicia, Simón Cuba debería ser más recordado.

    5. Varias son los aportes de la guerrilla del 67, entre los que podemos resaltar:

    a) La necesidad y la posibilidad de la revolución. A pesar de los cambios vertiginosos que se vienen operando en un mundo unipolar hegemonizado por los Estados Unidos, la miseria y el hambre de millones de latinoamericanos y bolivianos está lejos de desaparecer. Son cada vez más los hombres y mujeres víctimas de la concentración de la riqueza y la centralización del poder de la burguesía en sus fracciones hegemónicas.
    Con el derrumbe del bloque socialista nada ha cambiado para los obreros, trabajadores y pueblos originarios, y los sucesos de México, Argentina y Venezuela, por solo citar a los más importantes, parecen ratificar la necesidad y la posibilidad de la revolución social. Las grandes transformaciones en el mundo, nos guste o no, siempre han ocurrido con violencia.
    El neoliberalismo es el proyecto burgués de fines del siglo XX, pero es casi seguro que el socialismo, entendido ahora como la articulación de lo obrero, popular y originario, será el proyecto al que marche la sociedad en el siglo XXI.

    b) La necesidad de contar con un ejército revolucionario. Pasando por la "política del garrote", la "doctrina de la Seguridad Nacional", hasta llegar a la "Guerra de Baja Intensidad", el imperialismo norteamericano se encarga de enseñarnos que la liberación de Latinoamérica sólo será posible cuando los explotados y oprimidos sean capaces de construir un ejército revolucionario para emprender, de forma ininterrumpida, el camino de la revolución.
    Las intervenciones imperialistas, abiertas y encubiertas, en Nicaragua, Granada, Panamá, El Salvador, Colombia y Bolivia no hacen más que ratificar, la necesidad de que obreros, campesinos, pobres de las ciudades y originarios, se organicen y preparen para formas superiores de lucha.

    c) El rol del movimiento campesino. La situación de explotación que tienen que enfrentar los trabajadores del campo, la opresión cultural de los pueblos originarios, las diferencias entre el campo y la ciudad, muestran un escenario donde se presentarán explosiones sociales de gran envergadura, con vanguardias políticas o sin ellas.
    En su obra "La Guerra de Guerrillas", el Che sostiene que "en la América subdesarrollada el terreno de la lucha armada debe ser fundamentalmente el campo", situación que a pesar del "desarrollo capitalista", no ha cambiado después de 26 años del asesinato del Comandante de América.

    d) El internacionalismo revolucionario. No importa dónde puede encontrarse uno, no importa que nacionalidad nos haya sido impuesta, por encima de todo, mientras existan pobres y oprimidos en cualquier parte del mundo, habrá una convocato ria para que prestemos nuestro concurso revolucionario.
    Esta es ciertamente una de las enseñanzas más rescatables que nos legó el Che y de la que los revolucionarios de Bolivia y América Latina tenemos que aprender.

    e) La solidaridad. Sería muy difícil entender la disposición a morir por algo superior, sino rescatamos los profundos gestos de solidaridad que cada día expresaba el Che, y que se convierten hoy en una de sus lecciones todavía no terminada de comprender.

    En estos momentos es cuanto más debemos ser solidarios entre todos los oprimidos y explotados del mundo y el continente; es cuanto mayor solidaridad tenemos que poner de manifiesto con la revolución cubana por la que el Che estaba dispuesto a dar su vida.

  • Ignorado el octavo mandamiento

    cenafotocheLa Razón (Edición Impresa) /23 de abril  de 2017

    Suele decirse, no sin razón, que lo primero que muere en toda guerra es la verdad; y esto ocurrió también en 1967 durante la guerrilla del Che. El primer choque armado se produjo el 23 de marzo en el cañadón de Ñacahuasu (palabra guaraní que pasó al castellano como Ñancahuazú), en circunstancias en que una de las dos patrullas que buscaba a los guerrilleros cayó en una emboscada tendida por ellos. El comunicado oficial fue emitido el 27, casi cuatro días después de los hechos. Y está lleno de afirmaciones que ninguna fuente militar pudo confirmar posteriormente.

    La primera, que el choque se había producido con un batallón de ingeniería ocupado en construir el tramo caminero entre Vallegrande y Lagunillas. Falso. Se trataba de una fracción de la IV División del Ejército con asiento en Camiri, al mando del mayor Hernán Plata, organizada precipitadamente con la finalidad de ir en busca de los guerrilleros. Otra fracción con la misma tarea, aunque con rumbo distinto, la comandaba el mayor Alberto Libera. Los mandos militares tenían ya, a esas alturas, suficiente información sobre la presencia de la guerrilla.

Registro de la Memoria del Mundo - UNESCO

Colección Documental “Vida y Obra de Ernesto Che Guevara: desde los manuscritos originales de la adolescencia y la juventud hasta el Diario de Campaña en Bolivia
Patrimonio documental propuesto por la Bolivia y Cuba y recomendado para su inclusión en el Registro de la Memoria del Mundo en 2013.

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Serie: El Che en Bolivia documentos y testimonios

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