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unoevaluaUno a Uno el Che evaluaba a sus hombres

Trimestralmente uno a uno el Che anotaba sus impresiones sobre los combatientes de la guerrilla
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rojo002Manuscrito del Diario del Che en Bolivia

¿Imaginó usted que podría leer directamente el manuscrito del Diario del Che en Bolivia?

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Diario del CheEl Diario del Che en Bolivia

Edición Digital del Diario del Che cotejada con el manuscrito original, contiene nota aclaratorias fichas biográficas y otros documentos.
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A quienes lleguen hasta aquí:

carlossoria libros

Como no podía ser de otra manera, la presencia del Che en Bolivia dejó una huella remarcable en este país ubicado al centro de Sudamérica. Impactó en varias generaciones de bolivianos y de cierta forma sigue presente en los ámbitos políticos y culturales. Su imagen aparece en sitios públicos, medios de transporte, camisetas, gorras, en las pancartas de muchas organizaciones sociales y en los corazones y mentes de muchos bolivianos. El actual presidente Evo Morales lo mencionó en su discurso de posesión en el Congreso, asistió a los actos conmemorativos de los cuarenta años de su caída y ha colocado un inmenso retrato de él en el propio Palacio de Gobierno en la ciudad de La Paz

Por una serie de razones generacionales, emotivas y de inclinaciones profesionales, quien esto escribe convirtió el tema Che en Bolivia en el objeto principal de sus investigaciones periodísticas.

Produjo algún material escrito al respecto y publicó documentos inéditos o casi inencontrables relacionados con el tema.

Ya era hora de que tales textos estuvieran también disponibles en la Web. Por eso este sitio, levantado con el exclusivo esfuerzo personal y el apoyo invalorable de Antonio Soria Galvarro, primogénito de la generación post Che, quien tuvo la iniciativa además de poseer las destrezas tecnológicas y la capacidad de administrarlo.

El sitio se ampliará constantemente incorporando la producción de otros autores así como también el resultado de la participación interactiva de los usuarios. Asimismo, se espera la cooperación voluntaria de personas e instituciones para hacerlo sostenible en el tiempo

Atentamente:

Carlos Soria Galvarro
Periodista boliviano
csoriag@yahoo.com

El Che, algunos datos y muchos ¿por qué?

che en caballoLa Razón (Edición Impresa) Aquí y Ahora  – 11 de octubre de 2015

En este octubre comienza la recta final hacia el medio siglo de un acontecimiento mundial que tuvo como escenario a Bolivia: la presencia del comandante guerrillero Ernesto Che Guevara al mando de una columna instalada en la zona del río Ñacahuasu, al sudeste del país.
 
Algunas pinceladas sobre el suceso son: su azarosa confrontación con el Ejército boliviano, la realización de un estrambótico juicio militar a dos de sus colaboradores (un francés y un argentino) en Camiri, su captura luego de ser levemente herido en la quebrada de El Churo el 8 de octubre, su traslado a la población de La Higuera, su asesinato junto a dos de sus compañeros en la escuelita local el 9, el traslado de su cadáver a Vallegrande y su exhibición pública al día siguiente, con la versión no creída por nadie de que había muerto en combate. A continuación, el intento de cerrar el capítulo con el anuncio, igualmente falso, de que sus restos habían sido quemados y esparcidos.

Poco tiempo después, los propios protagonistas militares confesaron por diferentes vías que se trató de una ejecución sumaria. Y 30 años más tarde sus restos fueron hallados en una fosa común junto a los de otros seis guerrilleros caídos esos días.

Dos divisiones del Ejército (la 4º y la 8º) apoyadas por la aviación y otros servicios, en total algo más de 2.000 efectivos militares, participaron en la persecución, cerco y aplastamiento final de la guerrilla. Las bajas de este lado, consignadas en el libro de Gary Prado Salmón La Guerrilla inmolada (1987) fueron 49. Dos tenientes, tres subtenientes, cinco suboficiales y clases, 33 conscriptos, un guardia policial y cinco guías civiles.

Del bando guerrillero eran 44 combatientes (23 bolivianos, 16 cubanos, tres peruanos, una argentina-alemana y un argentino-cubano). Incluyendo a no combatientes (visitantes, desertores y dados de baja), la cifra llega a 52. De ellos murieron 37, cinco sobrevivieron y rompieron el cerco, los otros diez fueron capturados o desertaron en diferentes circunstancias. Hasta aquí los datos fríos que muy poco explican y más bien dan paso a muchas interrogantes.

¿Por qué casi medio siglo después este suceso desata tantas pasiones y recrudecen las polémicas en torno a muchos aspectos que lo rodean? ¿Era válida la estrategia de abrir una especie de “tercer frente” para desviar la presión imperialista sobre Vietnam; el constante cerco, hostilidad y bloqueo sobre Cuba; y la potencial amenaza de desembarco de “marines” en cualquier país latinoamericano que tuviera un gesto autónomo, como ocurrió en 1965 en República Dominicana?

¿Esta estrategia “continental” estaba socializada y era compartida por los partidos comunistas latinoamericanos y otras fuerzas revolucionarias y antiimperialistas de la época? ¿Cómo encajaba esa estrategia en el tablero de la coexistencia (o confrontación) Este-Oeste, es decir, Unión Soviética-Estados Unidos, y en la pugna ideológica soviético-china?

¿Primaron consideraciones geográficas antes que políticas y sociales para escoger Bolivia como punto de arranque para aplicar esa estrategia continental? ¿Cuánto pesó la injerencia imperialista y el apoyo de las dictaduras vecinas para el aplastamiento precoz del brote guerrillero? ¿El asesinato del Che y sus compañeros fue una decisión propia de Barrientos y la cúpula militar o un mandato directo del poder imperial a través de la CIA, la Embajada y los asesores militares de Estados Unidos?

Creo que hay dos condiciones básicas para profundizar el debate sobre estos y otros temas que suscita la guerrilla del Che en Bolivia. Volveremos, pues, sobre el asunto la próxima quincena.

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